Archivos del sistema
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Archivos Histórico-Provinciales de Castilla-La Mancha
Los Archivos Históricos Provinciales de Castilla-La Mancha son parte fundamental del sistema en su ámbito de actuación, la provincia. Recogen, conservan, organizan, describen y difunden diferentes conjuntos de documentos procedentes de organismos e instituciones públicas o privadas provinciales; siendo, asimismo, los lugares donde se conservan estos fondos con las finalidades esenciales de apoyo a la gestión administrativa, a la información, a la investigación y a la cultura.
Sin perjuicio de la legislación estatal que les afecte, los Archivos Históricos Provinciales cumplen las funciones de archivo histórico en la Administración Periférica del Subsistema de Archivos de los Órganos de Gobierno y de la Administración de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha.
Corresponden a los Archivos Históricos Provinciales las funciones siguientes:
a) Recoger, organizar, conservar y difundir la documentación procedente del archivo territorial, en su caso, o de los archivos centrales de las Delegaciones y de las entidades señaladas en el art. 17 de carácter provincial.
b) Recoger, organizar, conservar y difundir la documentación de los organismos, instituciones y entidades de carácter provincial dependientes de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha que hayan sido suprimidas, independientemente de su antigüedad.
ORIGEN Y EVOLUCIÓN
Un decreto de 12 de noviembre de 1931 creó los Archivos Históricos Provinciales, radicados en las capitales de provincia. En un primer momento su misión fue recoger y preservar los fondos documentales notariales de más de cien años de antigüedad de cada provincia, aumentando posteriormente sus competencias en cuanto a recogida de documentación de la Administración Pública.
Existen cinco Archivos Históricos Provinciales en Castilla la Mancha: Albacete, Ciudad Real, Cuenca, Guadalajara y Toledo creados entre 1931 y 1969, por la Administración del Estado.
Estos Archivos han experimentado una notable evolución, desde su ubicación en las Casas de Cultura hasta el momento actual en el que están instalados en edificios independientes, bien construidos de nueva planta (Ciudad Real o Guadalajara), bien en inmuebles preexistentes, rehabilitados y adaptados para archivos (Toledo, Cuenca y, en parte, Albacete).
Asimismo, desde su creación en 1931, una serie de disposiciones legales les han proporcionado una naturaleza propia y peculiar dentro del Sistema Archivístico Español. Primero, como archivos que conservan documentación histórica; y, posteriormente, como archivos intermedios de los documentos producidos por los servicios periféricos de la Administración Central del Estado, y como archivo histórico definitivo de esta documentación.
El Estado de las Autonomías supuso un eslabón más en la evolución y configuración de los Archivos, dotándolos de una doble naturaleza: como archivos de la Administración Central Delegada y, a su vez, de la Autonómica.
Aunque son centros de titularidad estatal, la gestión está transferida a la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, dependiendo orgánicamente de la Consejería de Educación, Cultura y Deportes, que tiene encomendada su gestión y la de su personal, así como la propuesta y gestión de los programas de protección, conservación, restauración, promoción y difusión del Patrimonio Cultural de Castilla la Mancha.
Sin perjuicio de la legislación estatal que les afecta, estos Archivos han entrado a formar parte del Sistema de Archivos Autonómico, según Ley 19/2002, de 24 de octubre de 2002, de Archivos Públicos de Castilla-La Mancha, y se integran en el Subsistema de Archivos de los Órganos de Gobierno y de la Administración de la Junta de Comunidades de Castilla la Mancha, en lo relativo a la documentación depositada por la Junta de Comunidades, cumpliendo las funciones de archivo histórico en la Administración Periférica de dicho Subsistema.